¿Por qué la ciencia aún no ha demostrado al gobierno de Estados Unidos que la marihuana no es tan peligrosa como la heroína?

marijuana

La marihuana es legal para uso médico o recreativo en casi la mitad de los estados de Estados Unidos, a pesar de que el gobierno de Estados Unidos todavía clasifica oficialmente esta droga en la misma categoría que la heroína, el LSD y el éxtasis.

A nivel federal, la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) clasifica el cannabis como una sustancia estupefaciente de la Lista 1, la de sustancias más peligrosas según la Ley de Sustancias Controladas, con “un alto potencial de abuso y dependencia psicológica y/o física.”

(Bajo el Acta de Sustancias Controladas de 1970, el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que ha relegado en gran medida la regulación de medicamentos a la Administración de Control de Drogas (DEA), otorga a cada medicamento una clasificación, conocida como Lista, en función de su valor medicinal y potencial para el abuso.)

Muchos científicos dicen que hay poca base para clasificar la marihuana en esta categoría 1, y la postura de la DEA, que niega cualquier cualidad medicinal de la marihuana, ha sido ampliamente criticada en los últimos años. Pero los peligros y usos de la marihuana no han sido aun establecidos de forma consensuada por la comunidad científica, y eso es en parte debido a la poca investigación que se ha realizado sobre el tema. Paradójicamente, la clasificación de la marihuana como droga de la Lista 1 de la DEA, es precisamente lo que paraliza  la investigación necesaria para cambiar su clasificación.

la clasificación de la marihuana como droga de la Lista 1 también obliga a los Estados a desarrollar sus propias políticas reguladoras de la marihuana, en una situación legal incierta. En teoría, esta clasificación significa que cualquier estado de Estados Unidos que busque regular en lugar de perseguir la distribución de marihuana, está técnicamente violando la Ley Federal. Pero el Departamento de Justicia, en el Memorandum Cole de agosto 2013, estipulaba claramente que el Gobierno Federal dejaría a los estados desarrollar y hacer cumplir su propia política reguladora de la marihuana.

Y esto pone a la creciente industria de la marihuana legal en un dilema, ya que los bancos se niegan a abrir cuentas a proveedores y distribuidores de marihuana, incluso en estados donde es legal, por su clasificación como droga de la Lista 1 de la DEA.

La DEA tiene autoridad para cambiar la clasificación de esta droga. Pero esta medida pondría a la agencia en confrontación directa con el Congreso que, en su composición actual, con poca probabilidad respaldaría su aprobación. El presidente Barack Obama ha declarado que considera que la marihuana no es peor que el alcohol cuando se abusa, pero también que él dejara al Congreso determinar si se debe cambiar su clasificación.

Obstáculos al estudio científico

Mientras que la clasificación de la marihuana como droga de la Lista 1 de la DEA no prohíbe a los científicos realizar investigaciones sobre sus efectos, existen diversos impedimentos para un estudio eficaz y un montón de trámites burocráticos por superar. Por un lado, la DEA restringe la cantidad de marihuana que puede ir a la investigación. Además, los investigadores deben conseguir que sus estudios aprobados por la DEA y otras dos agencias gubernamentales, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

La tarea se complica aún más por el hecho de que el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA) tiene el monopolio de todo el suministro de marihuana a disposición de los investigadores, dice Rick Doblin, investigador de la marihuana y director ejecutivo de la Asociación Multidisciplinaria para Estudios Psicodélicos (MAPS). Esta organización sin ánimo de lucro de Estados Unidos esta comprometida en la investigación de los cualidades medicinales de la marihuana y otras sustancias psicodélicas.

El monopolio, explica Doblin, se extiende sólo a la marihuana y a ninguna otra sustancia de la Lista 1. Esto, dice, demuestra que tanto la DEA como el NIDA no están basando sus decisiones en la ciencia, sino de la política.

Él cita su propia experiencia al tratar de obtener del Estado, la marihuana para su propio estudio. En 1990, dice, un grupo de investigadores solicitó plantas de marihuana de la NIDA para un estudio aprobado. El año que viene, 25 años después, su laboratorio finalmente recibirá las plantas.

La falta de financiación para la investigación

La escasez de investigación autorizada sobre la marihuana se debe en parte a la falta de financiación por parte de las dos importantes agencias de salud del gobierno del país, los Institutos Nacionales de Salud y la Fundación Nacional de la Ciencia, que se han mostrado ambos reacios a ir en contra de la política de la DEA, dice John Hudak, un miembro del Instituto Brookings y experto en políticas de marihuana.

Las Universidades y centros de investigación, explica, también están preocupados por el uso de fondos federales para la investigación sobre la marihuana “porque el gobierno tiene poderes punitivos sustantivos para abortar cualquier investigación o cerrarlos” dice Hudak Cuarzo. “Esto tiene un efecto disuasivo sobre los estudiosos y profesionales de la medicina.”

Una forma de evitar esto sería que una universidad privada solicitara financiación no gubernamental para la investigación. El multimillonario George Soros, por ejemplo, ha donado al menos 200 millones de dólares desde 1994 para la reforma de la política de drogas y la investigación en los EE.UU. La mayor parte de esos fondos, sin embargo, se ha ido a las organizaciones sin fines de lucro orientadas a la política, como la Drug Policy Alliance, no a la investigación científica.

Las universidades se han mostrado reacias a aceptar dinero (incluso privado) para este tipo de investigación, dice Hudak, porque temen que, con pretexto de otra investigación en la misma universidad, el gobierno pueda argumentar que los estudios sobre la marihuana se llevan a cabo en un laboratorio que es, al menos parcialmente, financiado por el Gobierno Federal y procedan entonces en suspenderlos.

Cálculo político

Por ahora, los poderes políticos parecen estar actuando más en contra de la investigación sobre la marihuana, que a favor. Pero, por supuesto, eso podría cambiar a largo plazo, cuando la opinión dentro del Congreso comience a reflejar mejor la opinión de la mayoría del país. Un poco más de la mitad de los estadounidenses ya apoyan la legalización de la marihuana, un grupo variado y cada vez mayor.

“La DEA probablemente procederá a cambiar la clasificación de la marihuana cuando ya no tema repercusiones en el Congreso”, dice Hudak. “Hasta entonces, lo que vamos a seguir viendo es una América donde la marihuana es legal y protegida en algunos Estados e ilegal y perseguida en otros. Para los observadores extranjeros, esta política seguirá pareciendo absurda.”

Blair Gable (Reuters)

Fuente: QUARTZ

Traducido por FEDCAC

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