La sustancia (repudiada) que obliga a las células cancerígenas a suicidarse

254933641a722619a5a15ae57fe508d2

 

La marihuana es la sustancia ilícita más utilizada en el mundo, pero cada vez más países están legislando para regular su consumo, no sólo como una forma de frenar el narcotráfico, sino también por sus cada vez más valoradas capacidades terapéuticas.

Decenas de equipos de investigación de todo el mundo están estudiando las propiedades medicinales de la marihuana, y su principal compuesto psicoactivo, el tetrahidrocannabinol, más conocido como THC. Y hay en un campo en el que los investigadores españoles son pioneros: la capacidad del cannabis para combatir el cáncer.

En 1998, la investigadora de la Universidad Complutense Cristina Sánchez descubrió, por casualidad, que el THC ordena el suicidio programado (apoptosis) de las células cancerígenas. La científica estaba estudiando como los compuestos de la marihuana afectan al metabolismo de las células y, con la intención de utilizar un modelo más fácil y económico, optó por las células tumorales, que se reproducen a gran velocidad. Observó entonces que estas células morían al entrar en contacto con el THC. Al principio pensó que era un error, pero tras comprobarlo todo se dió cuenta de que se estaba enfrentando a un fenómeno inesperado, pero muy interesante: la marihuana podría ser una aliada en la lucha contra el cáncer.

Casi al mismo tiempo, un equipo de investigadores italianos llegó a conclusiones similares a las de Sánchez y, desde entonces, no se ha dejado de estudiar las propiedades antitumorales del THC.

La marihuana es la sustancia ilícita más utilizada en el mundo, pero cada vez más países están legislando para regular su consumo, no sólo como una forma de frenar el narcotráfico, sino también por sus cada vez más valoradas capacidades terapéuticas.

Decenas de equipos de investigación de todo el mundo están estudiando las propiedades medicinales de la marihuana, y su principal compuesto psicoactivo, el tetrahidrocannabinol, más conocido como THC. Y hay en un campo en el que los investigadores españoles son pioneros: la capacidad del cannabis para combatir el cáncer.

En 1998, la investigadora de la Universidad Complutense Cristina Sánchez descubrió, por casualidad, que el THC ordena el suicidio programado (apoptosis) de las células cancerígenas. La científica estaba estudiando como los compuestos de la marihuana afectan al metabolismo de las células y, con la intención de utilizar un modelo más fácil y económico, optó por las células tumorales, que se reproducen a gran velocidad. Observó entonces que estas células morían al entrar en contacto con el THC. Al principio pensó que era un error, pero tras comprobarlo todo se dió cuenta de que se estaba enfrentando a un fenómeno inesperado, pero muy interesante: la marihuana podría ser una aliada en la lucha contra el cáncer.

Casi al mismo tiempo, un equipo de investigadores italianos llegó a conclusiones similares a las de Sánchez y, desde entonces, no se ha dejado de estudiar las propiedades antitumorales del THC.

 

Fuente: Elconfidencial

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Conoce nuestro Manual de Buenas prácticas