La Rosa Verda

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Estemos a la espera de que el Parlament contabilice las 67.500 firmas que se presentaron para apoyar la ILP La Rosa Verda. Una vez contabilizadas y comprobado que hay como mínimo 50 mil firmas válidas, los partidos deberán dar luz verde a un debate y presentar sus respectivas enmiendas para discutir y acabar de aprobar la ley.

La Rosa Verda es una Iniciativa Legislativa Popular, una de las pocas herramientas (más bien la única) que tenemos la ciudadanía para presentar propuestas al poder legislativo, para que se traduzcan en leyes. La sociedad evoluciona siempre más rápido de lo que lo hace la política, que debe adaptar el marco normativo (leyes) a los cambios que se producen en ella, para facilitar la convivencia y mejorar su calidad de vida, justicia, igualdad, libertad. Este es un ejemplo claro. Desde la sociedad civil, los usuarios responsables llevamos muchos años reclamando cambios en las políticas de drogas, hasta ahora basadas en el prohibicionismo y la represión, con criterios penales, que lo que hacen, no es solo no solucionar el problema sino agravarlo y crear más sufrimiento e injusticias. Con esta propuesta de ley se propone dotar al fenómeno del consumo de cannabis, una realidad que existe nos pongamos como nos pongamos, de mecanismos que lo regulen, de manera que, no solo sea compatible con el resto de la sociedad, sino que le reporte beneficios, tanto desde el punto de vista de la salud, como de la convivencia y la dignidad. Se trata de conseguir una seguridad jurídica tanto para los usuarios como para las asociaciones, que hasta ahora se ven sometidas a la arbitrariedad total de la aplicación de unas leyes injustas y totalmente desfasadas y desajustadas a la realidad. Así mismo, se pretende enfocar el fenómeno desde la salud en vez de desde lo penal, ofreciendo información y sensibilización, respetando la libertad y la elección personal, intentando reducir los posibles riesgos y daños relacionados con el consumo de una planta, que los usuarios responsables sabemos que no es inocua, por lo que nos autoimponemos unas restricciones mayores de las que serían necesarias, precisamente para hacer visible nuestra buena intención y ganas de encontrar fórmulas viables que sean beneficiosas, tanto para los usuarios, como para los que ven en el consumo una amenaza para ellos o para su entorno. Por eso se promueven lugares cerrados, inaccesibles a menores y a personas no consumidoras, no registradas previamente, con controles médicos para evitar su uso en grupos de riesgo como personas con alguna enfermedad mental.

Esta propuesta de ley pretende también regular el transporte y el cultivo, algo de lo que el Parlament y la Comissió de Salut de la Generalitat no hicieron en su día, al establecer los criterios de recomendación en su propuesta de resolución, pasando la pelota de la regulación a los Ayuntamientos, justamente los que carecen de esa capacidad legislativa, porque verían problemas competenciales con leyes nacionales o internacionales. Pero regular el transporte y el cultivo es algo muy necesario para poder dotar de seguridad jurídica a las asociaciones y su actividad, cuya ausencia les está ocasionando graves perjuicios, llevando a muchos de sus miembros a los tribunales con riesgo de sentencias condenatorias con sanciones económicas y privación de libertad. Algo que seguramente pasará y ya ha pasado con los casos que llegan al Tribunal Supremo, como ya hemos visto en sus últimas tres sentencias relacionadas, en las que pretende crear jurisprudencia, con el ánimo político de poner freno a un movimiento imparable que nace de la sociedad y es coherente con una tendencia mundial de acabar con unas políticas de drogas injustas e ineficaces. Si eso ocurre, tendremos presos políticos en un país cuyos dirigentes se llenan la boca de ser tan democráticos.

Esperamos que el Parlament pueda debatir y aprobar esta ley lo antes posible, para no alargar más esta agonía que sufrimos todas aquellas personas que queremos construir un mundo mejor, más justo, libre y solidario, que estamos haciendo nuestras aportaciones constructivas y nos encontramos con un muro infranqueable de nos golpea duramente devolviéndonos a la triste realidad de la incomprensión y la intolerancia. Esperamos que la sociedad y sus representantes sean los suficientemente maduros para dar ese paso con valentía y dignidad.

https://drive.google.com/file/d/0B9YREVPm0l23cmFFYzhBSENnYk0/view

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