La Fiscalía considera ilegales los clubes que cultivan y reparten marihuana

Un joven camina junto a la entrada del club cannábico Maris de Valencia, establecido en la calle Gascó Oliag. :: jesús montañana
Un joven camina junto a la entrada del club cannábico Maris de Valencia, establecido en la calle Gascó Oliag. :: jesús montañana
  • El Ministerio Público anuncia en una circular que investigará las nuevas asociaciones de fumadores como las creadas en Valencia

«En ningún caso es lícito el cultivo de cannabis sin autorización administrativa, aunque sea para uso privado». Plantar el estupefaciente «podrá tener relevancia penal cuando esté preordenada su distribución entre terceras personas, incluyendo en este concepto la difusión entre los integrantes de la asociación».

Así de clara se muestra la Fiscalía General del Estado en una circular interna en la que instruye a todos sus fiscales sobre cómo actuar ante la emergencia de clubes de fumadores de cannabis como los que se están asentando en la Comunitat.

El Club Cannábico Santa María, cuyos socios se reúnen en un bajo de la calle Alboraya, anuncia públicamente en sus normas que reparte dosis de hasta dos gramos diarios entre sus miembros provenientes de autocultivos tras el pago una cuota anual de 25 euros.

El club Maris (Marihuana, Investigación y Salud) se fundó hace un año en Valencia para que sus socios puedan mantenerse «informados y servidos sin depender del mercado negro». Según su web, promueve la «inscripción sin coste alguno para usuarios de cannabis medicinal».

Su presidente, Matías Llamas, defiende a ultranza la legalidad y beneficio de la asociación. Maris se compone de casi 140 socios. Los consumidores considerados «lúdicos» firman un contrato en el que deben reconocerse como usuarios habituales de marihuana, con el aval de otro miembro de la agrupación.

Los fumadores «lúdicos» abonan una cuota anual de inscripción . «Contamos hasta con un psiquiatra y una médico», expone, «y, salvo algunas excepciones, cada socio se cultiva lo que se fuma». Eso sí, prefiere mantener en secreto dónde se ubican las plantaciones de la asociación o de cuántos ‘jardineros’ dispone el club valenciano. Pero Llamas insiste: «No somos traficantes ni esto es un negocio».

La Fiscalía pide que sean las autonomías las que comuniquen al ministerio público el registro de aquellas asociaciones que muestran en sus estatutos voluntad de cultivar y distribuir la droga entre sus socios. La Conselleria de Gobernación, con competencia en el registro de asociaciones, asegura que no ha detectado, al menos en la inscripción de los grupos, que se incurra un delito tipificado. «Si luego el club acaba realizando una actividad ilícita» o diferente a la declarada «es la policía la que tendría que actuar», mantiene la Generalitat.

En definitiva, la postura del fiscal general es la de investigar los nuevos clubes «para constatar si la proclamación estatutaria de cultivo se ha materializado». Y si es así, los fiscales deberán «valorar si los hechos son delito de tráfico de drogas» o bien un ilícito de posesión que se sanciona con multa por vía administrativa y no judicial.

Ante la emergencia de los clubes cannábicos, fuentes policiales consultadas por este diario anuncian que perseguirán cualquier delito de trapicheo, «sea fuera o dentro de una asociación». Los agentes recuerdan que el «favorecer o facilitar» el consumo ilegal de drogas también entra dentro de la actividad delictiva castigada por la ley.

Agustín Durán, responsable del Plan Municipal Contra la Drogodependencias, considera que estas asociaciones ponen más fácil a la juventud el consumo de droga. «Y ya estamos atendiendo a psicóticos de 18 y 17 años por su adicción al porro».

 

Fuente: http://www.lasprovincias.es/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Conoce nuestro Manual de Buenas prácticas