El consumo de marihuana no está asociado con anomalías cerebrales

Son varios los estudios que sugieren que el consumo continuado de cannabis se asocia con trastornos neuronales y cambios físicos en ciertas regiones del cerebro, pero una nueva investigación ha desvancado esa creencia con resultados que contradicen los anteriores.

Según este nuevo estudio, el consumo diario de marihuana, tanto en adultos como en adolescentes, no está asociado con ninguna diferencia significativa ni en la forma o el volumen de las regiones del cerebro investigadas.

Debido al consumo cada vez más extendido y normalizado de marihuana, así como a la tendencia a su despenalización, es necesario que se investigue a fondo acerca de los posibles riesgos asosciados al consumo del cannabis, de forma que las decisiones relativas a su legalización puedan basarse en la evidencia científica.

Por lo tanto, los científicos encargados de este nuevo estudio acerca de los efectos que tiene el consumo de cannabis sobre nuestro cerebro, decidieron llevar a cabo una investigación contralada sobre este asunto que arrojara resultados claros y concluyentes. Para ello, compararon los cerebros de sujetos consumidores y no consumidores de cannabis, examinando la morfología de diferentes regiones. Las zonas de estudio fueron el núcleo accumbens -un grupo de neuronas del encéfalo-, la amígdala, el hipocampo y el cerebelo.

Se usaron como objeto de estudio a 29 adultos consumidores diarios de marihuana, y otros 29 no consumidores. Además, también fueron reclutados un grupo de 50 adolescentes voluntarios consumidores habituales de cannabis, y otro grupo de 50 adolescentes no consumidores.

Los investigadores coinciden en que existen muchas variables, como la depresión, la edad o el consumo de tabaco, que confieren confusión al estudio.

Tras la realización de resonancias magnéticas y análisis estadísticos a los participantes en el estudio, la investigación concluyó en que no se encontraron diferencias entre los volúmenes de las áreas estudiadas en ambos grupos: consumidores y no consumidores.

A pesar de que la base de este estudio es más sólida que la de estudios anteriores, hay que tener en cuenta que todavía tiene muchas limitaciones importantes como, por ejemplo, que aún no ha sido posible establecer la causalidad de las modificaciones cerebrales.

Estudio publicado en The Journal of Neuroscience

Marta Úbeda El Ciudadano

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