Diversidad de criterios entre los organismos:

españa cannabis sentencia justicia

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Las dificultades para la aplicación de la doctrina del consumo compartido a las asociaciones de consumidores de cannabis venían dadas fundamentalmente por el hecho de que las asociaciones aglutinan a muchas personas, el consumo que se hace en las mismas no es esporádico o puntual y no se consume en muchas ocasiones en un lugar cerrado, pues se permite a muchos socios sacar del local social lo que se les ha dispensado en el mismo.

Recientemente, en junio del 2014, la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Vizcaya ha dictado una interesante sentencia en la que, si bien se reconoce que los supuestos que suelen englobarse bajo la construcción jurisprudencial del consumo compartido son distintos de la actividad que realizan las asociaciones de consumidores de cannabis, no ve problema para que pueda aplicarse dicha doctrina a los clubes sociales de cannabis. En el supuesto enjuiciado se habían ocupado casi cinco kilogramos de marihuana en el local de la asociación, que contaba con doscientos noventa miembros.

“El Tribunal considera que la dispensación de marihuana no generaba beneficios para los acusados”
El tribunal considera en la sentencia que la dispensación de marihuana no generaba beneficio alguno para las personas acusadas; que solo se dispensaba a los socios; que la cantidad a la que podía acceder cada socio, dos gramos diarios, era una cantidad ciertamente reducida; que todos los socios eran consumidores y que existía un estricto control por parte de la asociación de las cantidades retiradas por cada socio. Mayor problema planteaba el número de personas a quienes se dispensaba la hierba. Sin embargo, los magistrados concluyen que dicho elemento no es importante, pues lo relevante es si había intención de traficar o no, y ello no depende del número de personas que se concierten para consumir si eso es lo que finalmente hacen.
Llegar a otra conclusión sería lo mismo que establecer un número de personas a partir del cual el cultivo compartido es delito. Tampoco plantea problemas al tribunal, a la hora de apreciar la figura del consumo compartido, el hecho de que los socios pudieran retirar del local social la cantidad de marihuana que tenían previsto consumir en una semana ni el hecho de que la sacaran del local. Concluye que es razonable que se actuara de esa forma, pues no . todos los socios pueden acudir diariamente al local social debido a sus ocupaciones diarias y que es normal que muchos prefirieran consumir lo adquirido en su propio domicilio. Finalmente, la Audiencia Provincial no ve como relevante la cantidad ocupada, pues si se divide por el número de socios la marihuana que correspondería a cada socio no sería importante

Hasta aquí la parte positiva de la cuestión. Naturalmente, el Ministerio Fiscal no veía las cosas de la misma manera, pues siempre mantuvo que la constitución de la asociación pretendía dar una apariencia de legalidad a la actividad que realmente se realizaba: la distribución a terceros de marihuana de forma indiscriminada. Además, hay un aspecto que cabe destacar de la actuación del Ministerio Fiscal.

*Extraído del número 205 de la Revista Cáñamo

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