COMUNICADO #SAVECSC #YOSOYG13

SAVECSC-01

Som_el_que_cultivem_B

Las dos Federaciones, CatFAC y FEDCAC, queremos mostrar nuestra solidaridad con las asociaciones que en estos últimos meses, se están viendo obligadas a cerrar de forma definitiva, tras las sentencias dictaminadas por el tribunal supremo. Entre ellas la MACA, o G13 que está pendiente de cierre.
Mediante dicho comunicado queremos difundir nuestra intención por establecer criterios que hagan compatibles nuestros derechos individuales, sin ser una molestia para el resto de la sociedad. Planteando nuevas formas de abordaje del fenómeno cannábico, que planteen este desde perspectivas de salud y prevención, en vez de hacerlo desde el delito y lo penal.
Así mismo, si se considera que nos encontramos en la finalización del proceso de moratoria en la concesión de licencias en Barcelona, más que nunca es el momento de trabajar para el proceso de regulación de nuestra actividad, para que no sólo se fundamente en la simple ordenación urbanística, sino que se afronte a través de limitaciones y normas claras de salud, con una ordenanza específica definida de forma participativa y participada. El modelo que defendemos se basa en el respecto a unos códigos de buenas prácticas y a un modelo de asociación democrática sin ánimo de lucro que nos permita trabajar con una mínima seguridad jurídica y que defienda los derechos de las personas usuarias con el máximo respecto a la legalidad vigente y la jurisprudencia.
Las federaciones, CatFAC y FEDCAC, han sido reconocidas como interlocutoras ante el Gobierno de la Generalitat, mediante su Departamento de Salud, para participar en el proceso de creación de un marco regulador. También hemos sido reconocidas por el Parlamento de Cataluña como entidades de reducción de riesgos en el consumo. Por eso no se entiende, como se sigue intentando abordar una realidad que existe y a la cual, desde las instituciones, no se ha sabido dar respuesta, más que con prohibición y represión, repercutiendo y exponiendo en muchos más riesgos a las personas que han decidido consumir y a la sociedad en general.
Apostar por modelos que planteen las prácticas de gestión transparente y basadas en formaciones reducción de riesgos y daños, dentro de los clubs sociales de consumo cannábico (CSC), debe ser el modo en que se ejecuten las políticas. Ofreciendo un nuevo marco donde intervenir, aprovechando los nuevos recursos, para dar respuesta a una realidad emergente. Siempre cumpliendo con los criterios establecidos por el Departamento de Salud de la Generalitat, así como con las distintas ordenanzas municipales ya presentadas, que la mayoría establecen este punto, y comparten dicho criterio en común.
Somos parte de la sociedad civil, en estos momentos de incertidumbre, estamos proponiendo soluciones creativas a problemas complejos, que revierten en la sociedad, creando empleo, bienestar, actividad económica y pequeños espacios de libertad, creación y autogestión. Necesarios para nuestra sociedad, al mismo tiempo que desestigmatizan a los consumidores, devolviéndoles la dignidad de no sentirse perseguidos y criminalizados, por el simple hecho de consumir cannabis.
Por eso, se hace un llamamiento a todos los actores que intervienen dentro del fenómeno del cannabis.
A las administraciones públicas, para que trabajen definitivamente por y para la regulación. Moderando las prácticas que alberguen los derechos individuales de todos, donde los consumidores y consumidoras de cannabis, puedan ejercer sus libertades, asumiendo sus riesgos, de los cuales debemos hacerles conscientes, pero sin invadir las libertades de otros. Apostando por colaboración de todos los afectados, exponiendo las diversas perspectivas, que engendren una visión conjunta, tolerante, desde la cohesión, que dé lugar a una convivencia en común.
A los CSC, para que luchen por sus derechos, que se unan ahora, trabajen y ofrezcan sus esfuerzos, para conseguir un único objetivo, la regulación. Es un momento importante para trabajar, unificando criterios, defendiendo un marco regulador, manteniendo unas buenas prácticas, y representando un apoyo entre todos. Solo la unión de la diversidad de CSC que actualmente se encuentran funcionando, puede conseguir una mayor representatividad política y social.
A les personas consumidoras, para que se manifiesten, rompan los estigmas, y se dé evidencia de la normalización del consumo de cannabis en la actualidad. Tan solo, con su visibilidad, puede ser posible manifestar la necesidad de promover una regulación que permita la información, la calidad, la seguridad para ejercer de forma más responsable y consciente el consumo de cannabis.
Ahora, cabe ir más allá y entender, el trabajo de los CSC, como una oportunidad para establecer estrategias que permitan generar el disfrute de los derechos individuales y la decisión libre de consumir, asumiendo que es posible un consumo responsable, pero estableciendo un modelo preventivo, que apueste por prácticas más seguras, y que prevengan al máximo los riesgos que puedan emerger debido al consumo de cannabis.
Las federaciones, son muestra de esta voluntad de un conjunto de asociaciones cannábicas. Estableciendo una red de trabajo estable, colectiva, y responsable, que busca crear una estructura capaz de regular todos los aspectos que giran en torno al cannabis y su consumo. Con la única intención, de defender los derechos de les persones consumidores, cultivadoras y asociaciones de cannabis, para el uso personal, trabajando el dialogo, entre organizaciones de la sociedad civil y de las administraciones públicas.
Federarse puede ser la opción, y la oportunidad de representar y defender los intereses de las asociaciones cannábicas y a las personas usuarias que forman parte de la masa social de las mismas. Aprendiendo, y asumiendo un código deontológico y de buenas prácticas, basado en modelos participativos y transparentes acordes a la jurisprudencia y legalidad vigente.
No obstante, ante las actuaciones judiciales, y las peticiones de cierre por parte de la fiscalía, todos nos vemos expuestos, a que lo que un día permitan con la dispensación de licencias, hoy se entienda como actividad ilícita y se dude del derecho de asociativo.
Nuestra esperanza, es que lo antes posible, se apueste por los modelos presentados durante a estos años a los gobiernos políticos. Consiguiendo no tan solo encontrar un refugio legal donde establecer las prácticas de los CSC, sino apostando por un avance en derechos y libertades, avanzando hacia la innovación social y la responsabilidad ciudadana.

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