Cáñamo vs Madera.

cannabis vs madera

 

De lecturas anteriores se puede vislumbrar que la madera ha ido ganando terreno a los llamados rags a partir de 1800. Y buena parte de estos rags estaban formados por cáñamo. Rags quiere decir desechos de textil, y antes la ropa era confeccionada al cien por cien con fibras naturales. Aunque dentro de este término también se incluyen restos de redes de pescar, ropa de cama y otros enseres de la casa, que en lugar de ser destruidos se reciclaban para producir papel. 

Circula un proverbio inglés del siglo XIX respecto a los rags que reza lo siguiente: “Rags make paper. Paper makes money. Money makes Banks. Banks make loans. Loans make beggars. Beggars make rags” (‘Los harapos hacen papel. El papel hace dinero. El dinero hace bancos. Los bancos hacen créditos. Los créditos hacen mendigos. Los mendigos hacen harapos’).

Muchas papeleras artesanas utilizaban los rags como principal fuente de materia prima, pero con la revolución industrial se empezaron a desarrollar máquinas donde el factor trabajo y la productividad primaban frente a otros aspectos. Fue latente pues la necesidad de un aprovisionamiento para una economía de escala y las astillas de madera fueron desplazando a los rags, hechos de fibras naturales, quedando aún hoy un pequeño reducto de estos papeles especiales que abastecen a un mercado nicho con unas pastas de unas particularidades diferentes que solo se pueden lograr con cáñamo, lino, yute u otras fibras exóticas, que tienen una morfología diferente a las fibras de madera y confieren al papel unas determinadas propiedades que no se conseguirían con la madera. Aunque la tecnología avanza muy rápido, y hoy en día el nivel tecnológico adquirido permite emular peculiaridades de otras fibras tan solo con la madera.

 

El 99% de la producción mundial de papel es a base de madera o papel reciclado. El reducto de las fibras naturales lo es aún para ciertos mercados de muy alto valor añadido, como es algún tipo de papel de impresión de muy bajo gramaje como el papel biblia, papeles de seguridad, papel moneda, papeles decorativos y artísticos o algunas marcas selectas de papel de cigarrillo y, sobre todo, están cogiendo mucho prestigio los papelillos de liar, por su menor carga en impuestos, lo que genera una mayor demanda que la tradicional cajetilla de tabaco.

 

 

El cáñamo es útil para todo tipo de papeles donde el gramaje es muy bajo (< 24 g/m2) porque confiere opacidad al papel. Por ejemplo, un papel biblia o de diccionario muy fino necesita tener poca transparencia si no queremos leer las palabras superpuestas de dos páginas a la vez.

 

La fibra elemental del cáñamo tiene una longitud mayor que la de la madera (aunque sea conífera, que es mayor que la de

eucalipto), y su relación de aspecto (cociente entre la longitud y el diámetro de la fibra) es muy diferente a la de la madera, lo que la posiciona en un rango de propiedades muy interesantes.

Otra versión que defiende el uso del cáñamo o de las plantas anuales en detrimento de la madera es la visión más ecológica, que pretende de esta manera frenar la tala incontrolada de bosques que hoy en día aún se da en la Amazonia y, probablemente, en otros lugares remotos de los que ni tenemos noticias.

“Sólo EE.UU. producía 14 millones de toneladas de papel en 1940. Para 2020 el consumo mundial será de 678 millones de toneladas”

En la interesante historia del papel del apartado anterior, apreciamos que la producción de papel ha crecido de forma exponencial en el transcurso del tiempo. Solo Estados Unidos producía un millón de toneladas en 1889, más de dos millones en 1899 y catorce millones de toneladas en 1940.

En 1988, la tala de árboles para producir papel a nivel mundial fue de 226 millones de toneladas y se estima, según el actual ritmo de crecimiento, que en el 2020 será el triple. Si bien es verdad que actualmente existen programas de reforestación que deben seguir estrictos controles medioambientales y de sostenibilidad según las normas FSC americana y la PEFC europea, aun así conviene hacer una reflexión y un análisis profundo de hacia dónde nos lleva dicho crecimiento y, por ende, pensar en alternativas viables y compatibles. Muchas soluciones podrían ser abordadas desde el enfoque de las plantas anuales como el cáñamo, que aporta muchas ventajas.

Proyectos como el BioRegional Mini Mill han surgido en pos de dicha preocupación, aunque lamentablemente nunca han sido tomadas muy en serio iniciativas como ésta, básicamente por un tema económico. Es la realidad del sistema político-económico en el que estamos inmersos…

 

 

Fuente: RevistaCañamo

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Conoce nuestro Manual de Buenas prácticas